POLÍTICA, PORTADA, VERACRUZ

Expediente 2017: Yunes y AMLO

Luis Velázquez

Veracruz.- El Yunes azul tiene temblando al mundo político de Veracruz. Pero además, impetuoso y volcánico, su mundo hoy se reduce a sus dos hijos, igual que él, políticos. El senador, para alcalde jarocho. Y el presidente municipal, para gobernador. Y aun cuando, digamos, está aplastando a las tribus priistas, su talón de Aquiles será este año y el siguiente Andrés Manuel López Obrador.

Claro, tiene experiencia. Ha de recordarse que Vicente Fox y Felipe Calderón tuvieron a “El peje” de enemigo y adversario. Incluso, Fox dijo que derrotar al tabasqueño era más importante que entrar, digamos, a la historia. Y al lado de ambos estuvo Yunes.

Más aún, desde antes el góber azul ha jugado a las grandes ligas. Fue en el Chirinos, en su tiempo priista, cuando intentara descarrilar a Cuauhtémoc Cárdenas como candidato presidencial en Veracruz y le enviara a un montón de homosexuales en Xalapa y el puerto jarocho, coordinados por su filósofo Enrique Ampudia Mello, entonces, “uña y carne”.

El góber también asimiló experiencia nacional en el Chirinismo en que estuviera cerca de Carlos Salinas, a quien una vez regalara en su cumpleaños un conjunto deportivo con la bandera como logotipo en la chamarra y que siempre prefería.

Y luego de la purga en el PAN de “El pipo”, Juan Bueno Torio, Alba Leonila (manipulada por Rafael Moreno Valle) y Gerardo Buganza, entre otros, y de la cárcel para el primer duartista, Leonel Busto, y César del Ángel, y de Topacio de ñapa, la Yunicidad vive obsesionada con instaurar su Maximato en Veracruz, tipo Plutarco Elías Calles cuando fundara el partido abuelito del PRI.

Por eso, enfrentará con todo a “El peje”, él mismo que ha profetizado el triunfo avasallante de Morena en las municipales, sintiéndose dueño de la gubernatura, las diputaciones federales y las senadurías el año entrante.

Todo indica, salvo un milagro, incluso un milagro trumpiano, que el priismo está perdido. Y por eso, la gran batalla en el país y en Veracruz será entre el PAN y AMLO. Y en el PAN el paladín es Yunes. Yunes con sus hijos.

 

EL GÓBER AZUL DESTRUYE O LO DESTRUYEN

 

El góber ha creado una tensión cardiaca todos los días y cada semana. La orden al gabinete legal es lanzarse “a la yugular” de todo lo que huela al duartazgo corruptivo. Y para jalar más la cuerda, Fidel Herrera y Miguel Alemán en la lista negra. Todo, con sentido electorero.

Diríase, entonces, que sólo hay dos caminos. Yunes destruye a las elites políticas (de todos los partidos) de Veracruz para erigirse en el Antonio López de Santa Anna del siglo XXI en el Golfo de México o Veracruz lo destruirá a él.

Y el arribo del PAN, con su partido satélite, los huesitos que restan del PRD, serán debut y despedida.

Cualesquiera sea el desenlace, en son de mientras, y parafraseando a Enrique Krauze, Yunes trascendería como un guerrillero más puro por conservar, digamos, su espíritu belicoso conocido en la facultad de Leyes de la UV, pero en contraparte, un político poco eficaz a quien la pasión desaforada (genes son genes y vísceras vísceras) le derrotaría.

Y/o por el contrario, perdería fuerza social como guerrillero, pero ganaría eficacia como político.

Incluso, en el mismo trance está López Obrador, quien igual que Yunes, por ejemplo, con su odio a Fidel Herrera, padece un resentimiento sin tregua contra lo que llama “la mafia del poder”, y en donde ubica a Carlos Salinas y Diego Fernández de Cevallos como los jefes máximos.

Es más, y desde el nepotismo de que alardeaba José López Portillo con su hijo José Ramón, la razón de vivir de Yunes son sus hijos y la razón de AMLO también es uno de sus hijos, el mayor, en funciones políticas gracias al padre, aun cuando en ambos se dirá que los hijos, solitos, abrazaron el camino político.

 

ÁNGELES VENGADORES

 

Yunes profesa la religión griega y AMLO es cristiano.

Los dos mesiánicos, luchando como ángeles vengadores contra la corrupción política y contra la injusticia, uno y otro se han acusado de vivir del presupuesto.

Y en el caso del tabasqueño al jarocho de poseer una mansión “que ya quisiera Barack Obama”.

Obsesionados los dos con purificar la política está por verse si están, digamos, y camino a su Gólgota, con el Jesús que agarró el látigo y a madrazo limpio expulsó del templo a los mercenarios, y/o con el Jesús que, prudente, sólo se resignó a pedir a Judas que lo traicionara.

Fuera de control los dos, en unas semanas empezarán las campañas municipales y el PAN y MORENA, con ellos al frente, se darán tupido, descobijándose, quizá, en su corrupción.

Y lo peor, sin que sus pasiones abonen la limitada y precaria vida democrática.

Yunes, sueña con la gubernatura para su hijo, y López Obrador, con la gubernatura para su partido camino a Los Pinos.

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31 enero, 2017

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