VICENTE BELLO/TREN PARLAMENTARIO

México.- Conforme las protestas contra el gasolinazo se hacen mayores en todo el país, el silencio que guarda el Congreso de la Unión en torno de ellas escuece más en la República, porque siendo los diputados y senadores los supuestos representantes de la nación, no han hecho más que exhibirse como unos simuladores, que en lugar de apoyar decididamente a los ciudadanos que dicen representar, sólo aciertan a seguir actuando de acuerdo con los intereses del reducido grupo político y económico que controla a la institución presidencial.

El artículo 51 constitucional dice que los diputados federales –y se infiere que también los senadores- son representantes de la nación. No dice que sean representantes de sus partidos políticos, ni de los empresarios o poderes fácticos –legales o ilegales- que los llevaron a las curules o escaños mediante inyecciones de dinero en sus campañas, muchas veces de manera oscura. O representantes de los electores de sus respectivos distritos. No. Dice la Carta Magna que son representantes de la nación. Y, por lo tanto, deberían estar obligados permanentemente a responder a los intereses de la mayoría de la gente.

Este gasolinazo marca diablo que llevó el precio de las gasolinas y el diesel a ir más allá de los 18 pesos el litro, fue propuesto al Congreso de la Unión el pasado 6 de septiembre de 2016 por el presidente Enrique Peña Nieto, en lo que entonces fue su propuesta de Ley de Ingresos 2017.

El 20 de octubre, la mayoría de la Cámara de Diputados conformada por diputados del Pri, Pan, Prd, Pvem, Pes y Panal, votó en  favor de la propuesta de Peña Nieto. Y 10 días después, en el Senado, esa otra mayoría infame conformada por los senadores del Pri, Pan, un sector del Prd, panal y Pvem, refrendaron lo que habían aprobado los diputados.

Durante esos dos momentos del proceso legislativo, en una y otra cámaras, los opositores de Morena y Movimiento Ciudadano explicaron claramente a aquellas dos mayorías legislativas que la inserción del 37 por ciento del Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (Ieps) –como lo proponía Peña Nieto- iba a significar a partir del 1 de enero de 2017, cuando estuviera aplicándose, un auténtico hecho criminal contra la población mexicana.

Pero les valió olímpicamente madre a estos próceres del Pri, Pan, Prd, Pes, Panal y Pvem, y votaron en  favor de aumentar cuatro pesos al precio de las gasolinas y diesel, por concepto del Ieps, un impuesto incorporado al Iva, para dar ambos a las arcas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público poco más de cinco pesos por cada litro de combustible.

El enjaretador del aumento fue ese gran héroe nacional que ahora nos representa ante el leviatán Donald Trump, Luis Videgaray Caso, cuando éste era todavía el secretario de Hacienda y Crédito Público, avalado por supuesto por Enrique Peña Nieto.

Ahora que ven que la gente en todo el país está bastante soliviantada. Y que ha comenzado a protestar de manera masiva en el país, a pesar de que el gobierno intentó los primeros días de enero intimidar con la infiltraciones de saqueadores en las movilizaciones (saqueadores que respondían, al menos en el estado de México y en Puebla, a las siglas de Antorcha Campesina, ese grupo sucio y violento que invariablemente responde a los intereses del Pri), de pronto han comenzado a pretender enarbolar los reclamos.

Suena lógico que lo intenten los partidos que se opusieron desde un principio al mega gasolinazo. Sería un gesto de congruencia política el de ellos. Pero que lo esté intentando el Pri y el Pan y el resto de partidos que votaron en   favor del aumento de marras, no tiene… nombre.

Todos estos que votaron en pro de los cuatro pesos del Ieps, deben a la población una mega disculpa por haber interactuado con Peña Nieto de esa manera tan brutal como lo hicieron. No lo han hecho. Al contrario, han estado tratado de transfigurarse en aquellos cabrestos que pretenden meter al corral a los toros bravos que se han escapado.

El gobierno de Peña Nieto, tan dado a la mentira y al engaño, ha pretendido ahora desflemar las movilizaciones anti gasolinazo –lo intentó ensuciando las movilizaciones filtrando a delincuentes para que éstos saquearan e indujeran a despistados pobladores a que los siguieran- con la posposición 15 días de los incrementos de precios de gasolinas.

Según el decreto presidencial publicado en el Diario Oficial de la Federación el pasado 27 de diciembre, el incremento de los cuatro pesos tendría que ocurrir el 1 de enero, y como sucedió. Y otros, los días 4 y 8 de este febrero en curso; de dos pesos cada uno, para que el precio rozase entonces los 22 pesos el litro. Y a partir del 18 de este mes, estaría ocurriendo un deslizamiento diario hasta finalizar el mes, que en los territorios del Congreso presumían que estarían acercando el precio a los 24 pesos le litro.

Cuando entraba febrero, el Pri andaba de hipócrita y cínico dizque defendiendo a la gente contra el gasolinazo. Venía el pretendido engaño, y lo pospusieron.

¿Quién les cree? No al menos mucha gente que sigue movilizándose. Movilizaciones en todo el país crecen contra este ejercicio envilecido del poder. De este domingo, para acá, hay ciudadanos movilizados en las calles de Acapulco, Cancún, San Luis Potosí, Veracruz, Tijuana, Cuernavaca, Querétaro, Guadalajara, Hermosillo, Morelia, Pachuca, Oaxaca, Chihuahua capital, Ciudad Juárez,  Amozoc, Puebla, Toluca, Valles, Cadereyta, Tabasco, Monterrey, y, ayer, en Ciudad Madero, Tamaulipas. ¿Alguien más?

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