Ciudad de México (apro).- Desabasto de alimentos, oscuridad total, hambruna, telecomunicaciones inservibles, carreteras paralizadas, ríos de muerte. Vaya, el Apocalipsis se quedaría corto.

 

Algo así sería la humanidad si, de un momento a otro, Internet dejara de funcionar. El inconveniente es que no se trata de una ficción o una teoría conspiracionista, sino de una posibilidad latente.

 

El cineasta alemán Werner Herzog expone esta posibilidad en su más reciente documental Lo and Behold. Como parte de su investigación, entrevistó al cosmólogo Lawrence Krauss, quien advierte que, en caso de ocurrir un destello solar, “la estructura de información actual de la civilización moderna colapsaría; cientos de millones de personas, miles de millones de personas morirían”.

 

En el documental, la astrónoma Lucianne Walfowicz, del planetario Adler, recuerda que a lo largo de la historia el sol ha tenido intensos periodos de actividad sobre los cuales la humanidad no tiene ningún control. Recuerda el más notorio, la tormenta solar de 1859 conocida como el Evento Carrington, en honor a su descubridor, Richard Carrington; ésta provocó un fallo generalizado del telégrafo en Europa y Estados Unidos, amén de producirse intensos cortos circuitos que desataron poderosos incendios.

 

“No tenemos control sobre lo que el sol decide hacer. Sí, sabemos que hay un ciclo solar, así que hay momentos de alta actividad en los que hay muchos destellos. Sucesos como el de Carrington aparentemente son poco comunes, pero no son inexistentes, se repiten, sólo que los más grandes son menos comunes que los pequeños (…) Es cuestión de tiempo hasta que tengamos un gran destello solar. No es cuestión de si ocurrirá o no”.

 

Independiente a este documental, el científico Joseph Pelton, de la Universidad Internacional del Espacio, señala en un artículo científico que las ondas magnéticas de la tierra están despertando, por lo que es indispensable que la humanidad construya un enorme escudo electromagnético para prevenir los efectos devastadores de una tormenta solar.

 

“No tenemos una comprensión global de que hay un peligro altamente probable que está aumentando con el tiempo; es un peligro cósmico muy real que podría destruir nuestras redes de energía eléctrica, matar los sistemas de satélites clave para comunicaciones y navegación y defensa”, alerta Pelton.

 

En octubre pasado, Barack Obama firmó una orden ejecutiva para coordinar esfuerzos y hacer frente a un evento de esta magnitud, que tendría “el potencial de afectar e interrumpir simultáneamente la salud y la seguridad en continentes enteros”.

 

La posibilidad real de un apagón motivó la escritura del podcast de ficción “El Gran Apagón”, producido por Grupo Prisa que, tan sólo en sus dos primeros meses, logró 300 mil descargas. El argumento de la serie indica que en abril de 2018 una intensa tormenta solar dejó al planeta tres meses en oscuridad, lo que llevó a la humanidad al caos.

 

El guionista de la serie José Antonio Pérez explicó en una entrevista: “El apagón es verosímil, que los sistemas dejen de funcionar también, es cierto que Estados Unidos tiene un protocolo por si esto ocurre algún día… Me documenté también bastante para saber qué ocurriría en un avión y en una central nuclear”.

 

A pesar de que científicos serios apuntan a que el apagón está más cerca de lo que creemos, la NASA minimiza los posibles impactos de éste:

 

“En un mundo cada vez más tecnológico, donde casi todo el mundo depende de teléfonos celulares, y el GPS controla no sólo su sistema de mapas en el coche, sino también la navegación del avión y los relojes extremadamente precisos que gobiernan las transacciones financieras, el tiempo espacial es un asunto serio.

 

“Pero es un problema de la misma manera que los huracanes son un problema. Uno puede protegerse con información anticipada y precauciones apropiadas. Durante un huracán, un dueño de casa puede quedarse… o puede sellar la casa, apagar la electrónica y salir del camino. Del mismo modo, los científicos de la NASA y NOAA dan advertencias a las compañías eléctricas, operadores de naves espaciales y pilotos de líneas aéreas antes de que un CME llegue a la Tierra para tomar las precauciones adecuadas”.

 

En cualquier escenario, lo irrefutable es que la humanidad generó un sometimiento vital hacia internet y las telecomunicaciones, por lo que hoy es impensable el funcionamiento del mundo sin ambas. Y toda dependencia esclaviza, es nociva, y mortal. (Responsable de la publicación: Juan Pablo Proal).

Comentarios

Comentarios